3/31/2014

Cenizas


Hubo tiempos mejores.
Hubo risas, alegría.
Hubo felicidad.

Ahora hay más espinas.

Hubo tiempos felices.
Hubo juegos, tropezones.
Hubo chichones que sanar.

Hubo más yo mismo.
Ahora hay más melancolía.

Hubieron de arrancarme el alma
y sus raíces me engancharon
en un prado distinto al mío.

Ahora hay sólo edificios.

Hubieron de templar mi miedo
pero se olvidaron por completo
y corro a tientas en las calles.

Hay sólo sombras.

Hubo realidades, ahora recuerdos.
Hubo risas, ahora gritamos.
Hubo felicidad, ahora espinas.

Y nos punzan los costados.

Hubo algo muy bonito.
Forma parte del pasado.

Hubo no es el verbo,
hay es más preciso
y, por eso, más odiado.

Hay sábanas manchadas.
Hay amaneceres ocultos.
Hay babas en la almohada.

Hubo una aventura en cada gota.
Ahora hay sólo costumbre.

Hay carmín en la mirada.
Hay verde en las uñas.
Hay humo en mi propia casa.


Hubo una batalla por cenizas,
ahora yazgo sobre ellas.

Han de amoldarme a su vida
pero mis raíces arraigaron
en la tierra de mis recuerdos.

Hubo sólo buenos tiempos.

Han de llevarme a su espacio
pero no retiraron mi altar
y sigo rezándole a mis ideas.

Hubo más fe que en un cristiano
y, etéreo, cayó de golpe.
De pronto hubo fuego y llantos.

Ahora están las cenizas,
cenizas sobre las que sigo acostado.